The Limited Times

Now you can see non-English news...

El supercepo al dólar y la política ya sofocaron el viento a favor que había generado el canje de la deuda

2020-09-19T15:55:24.975Z

Aunque la brecha cambiaria es un problema, uno mayor es la falta de horizonte y la inseguridad jurídica.


Daniel Fernández Canedo

19/09/2020 - 12:33

  • Clarín.com
  • Economía

¿Habrá sido el supercepo al dólar de esta semana el que determinó la fuerte caída de acciones y los bonos argentinos?

O tal vez fue que el mercado parece haberse despertado del sueño "Alberto equilibrista" y ahora comprueba que hay un Presidente alineado verticalmente a las necesidades de la vicepresidenta. Un experimentado operador financiero lo resume así: "Habrá que estar más atento a lo que diga Máximo (Kirchner, diputado, titular del bloque oficialista) que Martín Guzmán".

El ministro de Economía sufrió una caída de su imagen, ganada con el canje de la deuda, después de afirmar que no se profundizaría el cepo sobre el cupo de los US$200 que se podían comprar por mes: a las pocas horas, las medidas restrictivas del Banco Central lo contradijeron.

Los argumentos de Miguel Ángel Pesce para restringir aún más las ventas y avanzar en el supercepo cambiario fueron contundentes: desde principios de año, como lo consigna con precisión un informe especial del Estudio Arriazu, el Central lleva vendidos US$2.500 millones y las reservas que quedan son escasas para mantener una demanda sostenida.

En la visión oficial del ala económica del Gobierno, los argentinos compran dólares al precio más barato que pueden, y sin parar, con el denominador común de que solo dejan de hacerlo cuando comprueban que el Central está ganando reservas.

En medio de la crisis de confianza, el Gobierno le prende cada día más velas a la suba de la soja en el mercado internacional (ahora ronda los US$380 la tonelada) que, por la mayor demanda de China, podría impulsar más las exportaciones.

Una de las contradicciones que plantea la mirada oficial es que por un lado apunta a aumentar las exportaciones (ese discurso es unánime en términos de corrección política, aunque no haya medidas que lo sustenten) pero, por otro, cierra más el cepo, con lo que apuntala una brecha cambiaria muy amplia.

La historia económica argentina es generosa sobre los fracasos de pretender impulsar las exportaciones cuando, a la vez, crece la distancia entre el dólar oficial controlado ($75,38) y los dólares libres (el "blue" en $140). En estos días, esa diferencia es de 85%.

Ese 85% es el reflejo evidente de la desconfianza a pesar de que el balance comercial —diferencia entre exportaciones e importaciones— será este año claramente superavitario (calculan que en más de US$15.000 millones) por el fuerte derrumbe de las importaciones.

En el entorno de Pesce, sin embargo, aspiran a una baja sensible de los dólares Mep y contado con liquidación (en torno de $134) a partir de que, dicen: "les quitamos la mitad de la demanda". Ese partido comenzará a jugarse a partir del lunes, cuando se dinamice el mercado después del shock por las nuevas restricciones. Que la compra de US$200 sea un tema gravitante representa en sí mismo la profundidad de la crisis de confianza sobre el futuro de una economía que se achica cada vez más.

La disparada de la brecha cambiaria y el golpe a las empresas que tienen compromisos externos de los que ahora deberán reprogramar el 60% (Pesce mantiene reuniones con los empresarios en el intento de encauzar los planes de refinanciación) se llevaron el "viento a favor" que había generado el canje de la deuda hacía pocas semanas.

Los nuevos bonos, que perfilaban pagar una tasa de 11,5% a 12% anual, saltaron a ofrecer más de 13%, otra respuesta de falta de confianza respecto de unos títulos que, en la práctica, cuentan con la seguridad de no caer en default en los próximos dos años.

Del reparto de escasez en que navega la economía argentina sacan ventaja los sectores que pueden, como la Policía bonaerense a punta de pistola presionando frente a la Quinta Presidencial, o el poder político haciendo avanzar al Estado sobre el sector privado.

El informe de Clarínsobre que 21 millones de personas recibieron ingresos públicos el año pasado constituye una luz de alerta a la que se debe prestar atención en forma prioritaria.

¿De dónde sale la plata de un Tesoro sin ahorros ni crédito? La emisión de pesos fue la fuente por excelencia ya que la recaudación impositiva sufre en una recesión que se prolonga y que se pronunció por la crisis del coronavirus.

​Pero ni el supercepo ni el caso Falabella, que se quiere ir del país, llegan a explicarse solo por cuestiones económicas o de las grandes trabas a la inversión que caracterizan la crisis actual. Es evidente que la política oficial propiamente dicha ahuyenta capitales en un sentido amplio.

El senador Martín Lousteau, que sigue el tema desde hace años, dice no recordar una situación de crisis como la actual, caracterizada por que hay empresas extranjeras que se quieren ir y no inversores locales interesados en comprarlas.

Para los empresarios, la falta de horizonte y la inseguridad jurídica pesan mucho más que una brecha cambiaria ampliada por una estrategia defensiva frente a la falta de dólares cuya efectividad —o no— se hará sentir en los próximos meses.

LGP

This news is expired in our cache, please access its source.

Source: clarin

You may like

Trends 24h

Business 2020-10-20T18:31:02.563Z

Latest

© Communities 2019 - Privacy